pedro dixit

Monday, October 17, 2005
La Verdadera Realidad. (1:27 AM)

No siempre se tiene la suerte de escuchar un discurso del 'espíritu emprendedor' impartido por Sérvulo Anzola. Hay gente que lo compara con la sublime experiencia de ser comido vivo por hormigas de fuego. Otros, los más versados, establecen un símil con leer -sobrio- las obras completas de Cervantes mientras un par de amazonas sadistas juegan parchís con hierros calientes sobre la piel de uno. Toda imagen, sin embargo, está destinada a quedarse siempre un peu atrás de la experiencia real: personalmente jamás había experimentado tal melange de falacias, vulgaridad, gritos de merolico, conocimiento falso, lugares comunes y décadence, como en el triste espectáculo que se dio en la Sala Mayor de Rectoría del ITESM.

Ahora bien, entiendo que, con las universidades de hoy, no se puede exigir mucho: en algún punto de los últimos años, pasaron de ser centros del conocimiento a maquinitas expende-títulos (al menos la UANL todavía tiene la decencia de exigir tesis) con pestilencia posmodernista. De cualquier modo, creo que todavía se puede exigir un mínimo de inteligencia, coherencia y preparación para que una persona dé un discurso en el centro espiritual de un campus. Evidentemente, cierta gente del ITESM campus Monterrey cree lo contrario.

"Yo soy el rey de mi trono, que es el baño." Habiendo establecido ese importantísimo punto, Anzola procedió en un tour de force donde, con exceso de desfachatez, violó la lógica, el sentido común y el buen gusto. Apenas iba yo a preguntarle si el título era comprado o heredado (y si su reinado se limitaba al inodoro o si se extendía a la totalidad del cuarto de baño), cuando comenzó a espetar perlas coveyanas* sobre la actitud emprendedora.

El sainete, lamentablemente, apenas estaba en el primer acto.
Anzola: "A ver, ¿alguno de ustedes conoce el hambre?"
Alumna: "Yo."
Anzola: "¿Cómo conoces el hambre?"
Alumna: "Por lo que leo en los periódicos y veo en las noticias..."
Anzola: "¡No conoces el hambre! ¡Para conocer el hambre hay que VIVIRLA."

Gracias a Sérvulo Anzola por echar por tierra todo el concepto de conocimiento. ¿Por qué no mejor quemar todos los libros? Digo, si para conocer algo, hay que VIVIRLO, entonces ¿qué caso tiene el conocimiento escrito? ¿Para qué estudiar historia, si, al fin y al cabo, no podemos vivirla, así que nunca podremos conocerla? De hecho, ¿para qué estudiar? ¡Quememos la universidad! Sólo, si es posible, me gustaría saber cómo el sr. Anzola pudo conocer que para conocer el hambre había que VIVIRLA... ¿acaso VIVIÓ el conocer que para conocer el hambre había que VIVIRLA? (repeat ad nauseam). Sería muy bueno si también pudiera explicar qué hace con conceptos que no se pueden vivir, ¿hace como que no existen? ¿Para conocer la fusión nuclear hay que vivirla?

La plática no podía acabar sin que Anzola nos iluminara con su más grande máxima: "La Verdadera Realidad sólo la sabrán cuando sean madres." ¿? ¿Y eso lo sabe Sérvulo porque es madre? (desconocía los adelantos de la medicina en ese campo) Porque ya afirmó que para conocer algo hay que VIVIRLO, entonces, para que conozca que la Verdadera Realidad sólo la conocen las madres, Anzola tiene que ser una madre. O estar mintiendo.

De cualquier modo, analicemos tal idea: Existe una realidad, y una Verdadera Realidad: mundo fenoménico y nouménico, concepto muy viejo (no por ello cierto). La genialidad anzoleana estriba en su forma de acceder a dicha Verdadera Realidad. ¡Anzola se ríe de Kant! ¡Cargar con un embrión en el vientre es la forma de llegar al mundo nouménico, ver la cosa-en-sí, el ego trascendental! ¡Ay, Kant!, ¿no se te pudo ocurrir a ti? ¡La maternidad es la solución filosófica/mística par excellence!

Obviamente varios de los asistentes a dicha 'conferencia' hemos dado testimonios urbi et orbi de la farsa. En un caso en particular hubo intentos de represión gubernamental e institucional (que serán explicados en otro artículo), al más puro estilo de la GESTAPO. Por el momento, si fantoches escasos de razón invaden alguna universidad y creen que por gritar como los niños de la Lotería Nacional son poseedores de la Verdad y depositarios del saber nouménico, es un DEBER regresarlos con todo y sus falacias a su tautológica Verdadera Realidad, incluso a riesgo de que las universidades se queden sin maestros.


* Adjetivo creado en memoria de Stephen Covey, el "Sócrates americano", o, más apropiadamente, "el rey de los imbéciles", como alusión a todo conocimiento falso. Ej. La oración coveyana "para ganar hay que jugar mejor", no dice absolutamente nada importante, sólo tiene apariencia de conocimiento, pero en realidad no aporta ningún valor ni nos aproxima a conocer cómo aumentar las probabilidades de ganar.

El autor aclara que no es un hombre, es dinamita. Es responsable directo del huracán 'Stan' y el autor material de la Gran Peste Negra de 1347. Empala posmodernistas en su patio trasero mientras toca 'Quatuor pour la Fin du Temps' de Messiaen en una marimba de ocote y pewter. No le teme a funcionarios mediocres de agencias gubernamentales clase 'b' que utilizan horas de trabajo para amedrentar y coartar la libertad de expresión, de hecho, les dedica 'Talk Show Host' de Radiohead. También es el cantante de Nerv (www.nerv.com.mx), la mejor banda, pero eso todos deberían de saberlo.