Es domingo y son las 6:09 de la mañana. Llevo aproximadamente 4 horas tratando de dormir a pesar de la horrible música estridente que viene de la casa de atrás. La canción que actualmente me tortura es un nefasto remix de "Satisfaction" (no, no la de los Rolling Stones, estoy hablando de la canción con el hermoso video de mujeres voluptousas eurotrash operando máquinaria de construcción vestidas con pequeños bikinis) y "California Dreamin'". Para la gente que ama la música: No, no estoy bromeando, la canción existe, y es tan mala como se lee. Generalmente me gusta pensar que soy una persona pacífica (aunque, lamentablemente, no lo sea), pero juro que un remix dance más de una bonita canción de los sesentas e iré a materializar todos los pensamientos que ha provocado la fiestecilla desde que interrumpió mi sueño circa 2:15am. Llámenme old-fashioned, pero yo soy de las personas que le gusta que su insomnio se deba al remordimiento, stress, crisis existenciales, hard drugs o miedo a la muerte; ustedes saben, lo típico, no una lista interminable de mp3's de canciones asquerosas junto con un coro de mujeres ebrias desafinadas que llegan al éxtasis cantando con Paulina Rubio "Yo no soy esa mujer."
La situación no me está poniendo de muy buen humor. Basta decir, por poner un ejemplo, que estoy pensando en un plan para el responsable de que "Calendario de Amor" de la Onda Vaselina haya sido tocada; tal plan involucra un equipo de soldadura autógena, picahielos, 4 roedores pequeños, material de sutura y un futomaki de salmón (el futomaki es para mí); el cómo serían utilizados resulta bastante obvio para cualquiera con alma sadista y un interés peculiar en el sublime arte de la tortura. La única cosa que me previene de ir a cumplir mis deseos es un sano miedo a la cárcel (y una sana flojera de levantarme de la cama... está bien, lo admito, realmente es flojera: estamos en México, las probabilidades para el autor de un crimen de ir a la cárcel son casi nulas. De cualquier modo, siempre se puede conseguir una de esas tarjetas 'Get Out of Jail Free' que tanto usan los políticos), y es que, realmente ¿quién no ve sus instintos sociópatas surgir al ser despertado de sus sueños por música de banda sinaloense? A comparación con la suerte que en estos momentos le estoy deseando a todos y cada uno de los integrantes de la fiesta, la perspectiva de morir en un accidente de auto con la cabeza atravezada por un tubo se antoja como deseable. Y es un tubo el que tiene la culpa de todo.
La razón por la que en este momento estoy despierto y padeciendo la fiestecita es obvia: los antros cerraron a las 2am, así que, en lugar de irse a dormir, ahora los jóvenes antreros hacen los 'afters' en sus casas. Una medida estúpida provocada por deseos de hacer algo con respecto a la predecible muerte de una joven en un accidente en Alfonso Reyes. Como era de esperarse, para nuestro brillante gobierno 'hacer algo' significa 'hacer algo realmente idiota y totalmente inefectivo que sólo cause más problemas pero que se lea bonito en la prensa y sea lo suficientemente absurdo para que le guste a la gente'. ¿De qué sirve que cierren los antros 'temprano' si como quiera la gente se va a ir a una casa a seguir tomando y luego a manejar ebrios de regreso a su hogar? La respuesta de las autoridades sólo ha hecho que los dueños de los antros se molesten, que los jóvenes antreros se molesten, que los grupos anti-alcohol se molesten (porque a ellos les parece que el gobierno debería hacer más cosas realmente idiotas y totalmente inefectivas que sólo causen más problemas), que el 'arqui' Benavides se moleste y - lo más importante- que YO me moleste.
Elaboraré más sobre el tema en el siguiente artículo: La. También lo haré la próxima vez que escriba. Por el momento, son las 7:10am y por fin la música mala acabó. Voy a ir a la sala a preparar mi laptop, mi ampli de 90W y los tres CD's de Muse: la próxima vez habrá pelea (si me voy a desvelar, al menos será escuchando MI música... a niveles de sonido ridículamente altos), y pueden estar seguros que la guitarra distorsionada de Matt Bellamy va a ganar.
El autor es militar retirado y miembro fundador del KKK Monterrey. Divide su tiempo entre números imaginarios para divertirse y es conocido en los círculos literarios de San Benito por sus tratados sobre la endogamia y su uso en cocteles. Y de verdad le gustaría ser llamado 'old-fashioned' (así como 'Oh, gran Amo y Señor de todo lo visible y lo invisible', pero por el momento 'old-fashioned' will do). También es el cantante de Nerv (www.nerv.com.mx), la mejor banda, pero eso todos deberían de saberlo.